Y su ausencia es más grande que mi presencia, me vuelvo minúscula
y me fagocita el monstruo de ojos amarillos.
Y me vuelvo invisible estando a tu lado
y se vuelve gigante sin estar delante.
Y me vuelvo imposible pensando y pensando
y me ahogo en tus nadas que saben a monstruos.
Y me vuelvo invencible cuando rompes tus nadas y resulta que nada es perfecto,
pero qué bonita es nuestra mierda cuando la compartimos!
Y no lo cambiaría ni por la adrenalina de los nuevos comienzos, ni por el olor de tu cuerpo hundido en mi cuerpo, ni por la horma de mi zapato de payaso usado y viejo.
Y me enfrento al gigante si tú estas delante...
Y ya no soy invisible
y aunque sigo siendo imposible,
ahora me siento invencible.
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