Contigo comparto escenario,
y a diario siento tu ausencia
como un dolor punzante
en la boca del estomago.
Lo presente se hace inmaterial
y la materia cambia de estado.
Tus manos tocan mi cuerpo
pero tu boca recita sus versos.
Y su presencia en tus ojos
me oprime y me ahoga,
como una mirada constante
que advierte todos mis defectos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario