miércoles, 30 de agosto de 2017

Desánimo y consuelo

A quien pueda interesar:
¡Ven y sácame a bailar! Que necesito mover los pies para dejar de mover la cabeza.

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No quiero consuelo ni palabras de ánimo. Solo quiero que vengas a casa (tú, sí tú, quien quiera que seas) y me abraces muy fuerte en el más absoluto silencio. Y después me cojas de la mano, me saques a rastras de allí y me obligues a bailar.


Débil

Hoy no tengo fuerzas de enfrentarme al mundo.
Hoy quiero ser ameba no persona.
Hoy tengo cerrados el estómago y los pulmones.
Hoy no tengo aire para gritar fuerte ni para volar alto.
Hoy mi cuerpo es una ecuación que tiende al suelo.
Hoy el mundo me come por los pies y yo me dejo.
Hoy mi boca es una parábola invertida.
Hoy tengo un nudo en el cuerpo.
Hoy mis manos tiemblan y me traen al presente imaginario del verbo pensar.
Hoy mi cuerpo encadena mi mente y no la deja escapar.
Hoy mis pies delatan decisiones pospuestas, noches sin dormir.
Hoy no tengo ganas de llorar y mucho menos de reír.
Hoy el tiempo pasa más lento de lo normal.
Hoy la desgana se ha apoderado de mí.